Cuando las fuerzas se acaban
y el nadar se vuelve lento
tu palabra es alimento
que renueva el alma.
Cuando me siento perdido
sin un rumbo en la vida
tu palabra es la guía
es la estrella del camino.
POR ESO GUÍAME, ALIMÉNTAME
SÁNAME, ACOMPÁÑAME
POR SIEMPRE SEÑOR. (2)
Si he perdido ya la calma
cuando siento enfermo el corazón
tu palabra es la unción
que me sana y me levanta.
Cuando hay frío y soledad
y parece no haber nadie
tu palabra es como un ángel
que consuela y acompaña.